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Archive for the ‘Putas obras maestras del cine contemporáneo’ Category

La infravalorada obra maestra

22 de julio de 2011 Deja un comentario

Muchos insensatos dicen que el cine ya llegó a su máximo esplendor. Que no se repetirán momentos tan grandiosos como ver a Tony Curtis vestido de mujer. Como ver al primer homínido lanzando su herramienta ante un imponente y misterioso monolito negro. Como ver a Rutger Hauer recitando “He visto cosas que no creeríais…”.

Pero se equivocan. Esos locos se equivocan todos. Ayer transmitieron por la tele una pequeña obra maestra de 2004 llamada Garfield, la película, y tuve ocasión de recordarla. No tengo palabras para describirla, sólo puedo decir que es una joya que nadie supo apreciar. Algunos decían que el director, Peter Hewitt, no daría la talla ante un personaje con tantas aristas y claroscuros como Garfield, pero tuvieron que tragarse sus palabras. Lástima que éste filme fuese el magnum opus del director, sin haber superado esta obra por el momento.

La labor de Bill Murray como voz de Garfield es sobresaliente, por lo que es preferible verla en versión original, ya que aunque Carlos Latre se defiende muy bien, su actuación como actor de doblaje es un poco histriónica. También hay que mencionar los efectos especiales, con un Garfield enormemente expresivo, con una mirada humana, toda una visión en una época en la que aún faltaban años para obras maestras de los efectos especiales como “Avatar”.

Volviendo al apartado cinematográfico, la película, disfrazada de película infantil, es sorprendentemente profunda. En un principio vemos cómo el gato Garfield es un personaje egoísta y sociópata con el que es difícil empatizar. Cuando aparece otra mascota en su casa, su amo John, un brillante y personal Breckin Meyer, le empieza a prestar más atención a ésta, dando lugar a una espiral de envidia y frustración que se fragua dentro del gato.

Mención especial merece el perro Oddie. Pocas veces un perro ha expresado tanto. Si Steven Spielberg se caracteriza por saber dirigir muy bien personajes infantiles, el inteligente Peter Hewitt hace lo propio con los perros. Siguiendo con el guión, tras la llegada y posterior secuestro del perro, Garfield sufrirá un cambio en su personalidad. Donde se vislumbraba un film infantil acaba siendo la epopeya de un personaje que, representado con un gato (como podría haber sido un ratón o un esquimal), lucha por encontrarse a sí mismo en una sociedad frívola.

El rescate del perro Oddie es, además de una escena de acción propia del Michael Mann más inspirado, con un montaje trepidante, una feroz crítica al maltrato animal, además de satirizar sin tapujos una sociedad pantallista dominada por el televisor, que aquí se convierte, si reflexionamos bien, en el verdadero enemigo. Y aquí reside el clímax de la película.

Ningún personaje vuelve a ser el mismo. Todos nos muestran una sorprendente evolución moral. Garfield se revela como alguien verdaderamente altruista y visceral. Su amo John aprende lo duro que es el amor, y pasa por una tortuosa relación con una veterinaria, interpretada de forma muy inteligente por Jennifer Love Hewitt (que se merece un Oscar pero ya), para descubrir que a veces el amor puede estar lleno de manipulaciones y riesgos. Oddie, por su parte, desde un principio demuestra ser un personaje que lucha por ser aceptado. Podemos ver en la figura del perro un reflejo satírico de la generación X de los años noventa.

Esta película fue injustamente criticada por todas partes. No lo tuvo nada fácil. Algunos decían que tenía demasiada acción para ser una película psicológica. Otros decían que había demasiada psicología para tratarse de una película de acción. Un tema muy controvertido fue el hecho de que muchos fans del cómic sintieron que la película traicionaba el espíritu de las tiras cómicas. Puede que tengan parte de razón, pero recuerdo que David Cronenberg, director de grandes obras como “La Mosca” o “Promesas del Este”, y principal inspiración para Peter Hewitt, dijo en una entrevista en la presentación de su película Spider, que una buena película basada en un libro debía traicionar un poco la obra original, ya que literatura y cine son lenguajes distintos. Con la novela gráfica ocurre lo mismo, y en este caso la película nos deja un Garfield profundo y reflexivo, sin dejar nunca de lado la espectacularidad holliwoodiense.

Me estoy extendiendo mucho. Sólo diré que esta obra olvidada merece un visionado, porque es una película de las que te cambian la vida. Años después llegó su secuela, Garfield: A Tail of Two Kitties, bautizada en español como “Garfield 2”. Una secuela no exenta de polémica por el cambio de director, un Tim Hill de pulso firme, que sí se superaría con dos interesantes obras como “Alvin y las ardillas” o “Hop”. No tan reflexiva como la original pero igualmente interesante y llena de grandes secundarios, además de explorar aún mas la psicología de este irreverente felino.

Jim Davis puede estar orgulloso.