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Archive for the ‘Cómic’ Category

Tratado de Mitología moderna

6 de mayo de 2012 Deja un comentario

Esta parte no será como un cómic. La vida no cabe en pequeños recuadros dibujados

-El Protegido

No te fíes nunca de los capullos que no leen cómics. Si preguntas, y te contesta que nunca ha leído nada, ni un Mortadelo si quiera, escupe en su cara. No sé cuando empecé con ese rollo. Recuerdo un par de cómics en formato grapa de Spiderman y cosas así, descansando entre revistas y periódicos viejos en casa de la abuela. Eran de mi primo, el que hace poco me dijo “¿lees The Walking Dead? Tengo unos cuantos, te los puedo dejar”. Hay cosas que no cambian, y te alegras de que no cambien de ningún modo.

Recuerdo a Kraven el cazador persiguiendo al hombre araña, y suplicándole que lo mate al ser derrotado. Recuerdo ese Mortadelo en el que viajaban por toda la historia del cine, aún me descojono viendo a la tía de “Lo que el viento se llevó” diciendo “a Dios pongo por testigo que nunca más volveré a pasar hambre…” con un nabo (ejem ejem) en la mano.

Me acuerdo de muchas tonterías de esas que realmente te marcan. Lucky Luke a la luz de una linterna. Ir cada mes a por las Historias jamás contadas de Spiderman. Ver a Thor en blanco y negro, en ese mundo tan extraño que dibujaba Jack Kirby, el rey, lleno de monstruos mitológicos, planetas vivientes, puentes de arco iris, dioses que viajan a Vietnam, científicos locos del futuro, el mago Merlín.  Leer tebeos es un hábito que nunca ha parado. Y Hulk peleando contra cucarachas gigantes, y el castigador haciendo justicia, y Gene Colan, y Romita Jr, y Alex Ross.  Es plasta y pedante decir que es el arte de este siglo. Eso es algo que debería estar ya asumido.

Hay que leer éstas cosas. Se puede ver muchísimo en ellas. Los superhéroes son como un panteón de dioses actuales hechos por una industria americana. Tienen su mitología. Nunca envejecen, nunca pierden, nunca mueren del todo. Siguen ahí. Iguales que hace cincuenta años. Es irreal y absurdo, pero ahí hay cierta magia. Nunca cambian para poder acompañarte. Se dice que ellos no existen porque en el mundo real no hay nadie tan loco como para arriesgar su vida a cambio de nada. Bueno, por eso y porque la radiación gamma no te convierte en un monstruo verde gigante sino que te mata al instante. Pero no lo estropeemos.

Todo ésto es otra forma más de contar historias, sólo que éstas tratan de mitología moderna. Ellos no existen, como tampoco existen Ares o Poseidón, pero inspiran, inspiran muchas cosas. Hay una historia mitológica en cada uno de los personajes, y por otro lado una historia sobre luchas entre editoriales, franquicias, imperios creadores de viñetas.

Es Magia, nada más. Otros mundos, que están en éste mismo. Alguien los pone ahí para que entremos. Realidades que se cruzan, se cortan, se hacen hueco entre ellas para que puedan caber todas. Sorprendentemente hay espacio para todos. Y quedan más. Sí, quedan muchísimos más.

Categorías:Cómic

Ground Control to Major Tom

18 de abril de 2012 Deja un comentario

Amigo mío, cuesta tanto escribir. Cada vez es más tedioso ponerse a vomitar palabras para curar el cáncer de página en blanco. Es como una enfermedad ver un espacio en blanco donde sabes que puede haber algo interesante escrito. Alguna mierda que plasmar. Empiezas a ponerte nervioso, te tiemblan las manos y buscas dentro del cráneo algo con lo que llenar ese espacio invisible.

Y a veces no es sólo el ridículo ego lo que te impulsa. No es sólo esa voz dentro de ti que te dice que vas a demostrar que eres mejor que cualquier mamarrachada mal escrita, que cualquier basura pretenciosa de palabras enrevesadas, que superas a todos esos poetas franceses de vidas turbulentas sólo porque tu estás vivo y ellos son mierda polvorienta, y que por muchos besos que dejen las admiradoras en sus lápidas, ellos no dejan de ser huesos llenos de termitas y gusanos. No es únicamente eso.

A veces quieres expresar algo de verdad. Romper con todos esos que alzan la voz orgullosos de lo luchadores que son. Gente de mierda que por llenar el mundo de panfletos y decir lo comprometidos que son se dan por satisfechos. A dormir, a descansar las emociones del día, sufrimos mucho, lloramos por todas las revoluciones, cantamos himnos que compuso gente mil veces muerta. Y luego están los que hablan del amor como si fuesen a alguna parte. Poesía, poesía y poesía, el arte más pomposo que existe. Me refiero a la poesía entendida como rimas de parvulario en cursiva que hablan de humo de cigarros, barras de labios y aventuras amorosas que no importan a nadie. O de gilipollas que se quejan de una rutina que no se atreven a cambiar. Nadie ve poesía en gemidos, duchas calientes o risas de abuelos moribundos.

Me refería a todo eso. A romper con toda esa mierda condescendiente. A que por una vez aplaudan mi verborrea. Pero llega un momento en el que no te importa lo que te aplaudan o lo que no. Tú sigues, y ya. No hay cosas más importante: seguir, tu mismo, tranquilo, con tus cosas buenas y tus mierdas. Dejando atrás lo que no te apetezca aguantar, recortando elementos que no te gusten o borrando amistades inútiles que habías establecido sin saber muy bien por qué. Quedándote con lo esencial del asunto.

Con las risas, los besos, las películas, la música, los dibujos. Últimamente ando sospechando que lo mío puede que no sea del todo escribir. Tardo más en escribir un relato que un tebeo. Al fin y al cabo dibujar es lo que hacía desde pequeño. Los profes me dejan mañana un aula para que termine mi cómic. ¡Un aula para mí solo! ¿No ves lo pro que me resulta eso?

Pero hay algo que impulsa a escribir. Las historias son las historias. Siempre es buen momento para torturar a la gente con cuentos chinos y sentimientos, estén escritos o dibujados. La vía es lo de menos. Se hace lo que se puede. Hay que seguir. Seguiremos informando, fin de la transmisión.

El hombre que fue Calavera

12 de abril de 2012 Deja un comentario

Bouncer está perfecto ahí. Parece que amenaza a las palabras con su pistola.

Aquí estamos otra vez, escribiendo en la noche. Estoy contento, acabo de terminar mi cómic, pronto la Calavera estará más viva que nunca. Crear un personaje nunca es fácil. Hice una especie de bárbaro con botas de cuero altas y una máscara que al principio era como de lucha libre, representando una calavera. Ahora esa máscara realmente no parece una calavera, pero el personaje merecía llevar ese nombre.

Bradbury lo decía: muchos temen a los esqueletos, y es frecuente verlos en películas de terror (sobretodo en las antiguas) y en disfraces de halloween y chorradas varias. Las calaveras y los esqueletos son como de miedo, pero sin embargo todos tenemos uno dentro. Esos seres que imaginamos en los cementerios, rondando con los fantasmas, en realidad están, y estarán siempre, dentro del cuerpo de uno mismo. Por eso es divertido un super-héroe que sea una calavera, porque puede que mi historia no sea la mejor, ni la más bonita, pero sale de dentro, la calavera siempre ha estado dentro.

Y hay poco que decir. Me ocurre a menudo, antes solía demostrar sensaciones y pensamientos con cuantas más palabras largas y bonitas mejor. Pretendía demostrar algo a alguien, no sé a quién. Quien intenta demostrar algo con poesía y palabrería fina de veras tiene problemas de comunicación. Toda la elegancia te hace irremediablemente vulgar. Vulgar y triste, tus pretensiones hacen que tus neuronas pasen velozmente de ser un pueblo, a ser una simple masa. ¿Por qué se odian entre ellas? Porque no sabrías dar armonía a nada ni aunque te mandasen pintar una estúpida habitación vacía toda de blanco.

Y volvemos a caer en lugares comunes. Mira, simplemente rompe todo lo que encuentres adentro. Deja de pensar si eres real o no. Deja de pensar qué hay después de la muerte, porque si no, llegarás a ella habiendo vivido poco más que un trabajo decepcionante y un par de escenas de cama mal resueltas.

Deja de ser triste, por favor.

Deja de producir náuseas.

Deja de ser nada.

Conviértete en algo que te haga grande. Ponte una etiqueta bien grande en un lugar que nadie pueda ver, y luego créete lo que ponga. A mí no me mires, no, no pidas cuentas. Yo mismo he querido ser tantas cosas. ¿Te las cuento? ¿Estás listo?

Un pájaro. Un pistolero manco. Buda. Un científico loco. Un dragón. Un tigre blanco. Un indio. Un hombre hecho de rocas. Un pistolero otra vez. El Diablo. Un alien. John McClane. Cualquier cosa abstracta. Un conejo, huyendo victorioso. Otro pistolero.

Lo has visto, la mayoría de esas cosas son fantasías que uno nunca podría llegar a ser. ¿Por qué? La respuesta que cualquiera te daría es que, por mucho que estudies, por muy alto que llegues, por muchas modernas intervenciones que hagas en tu cuerpo, pagues el dinero que pagues, será imposible convertirse en un conejo. Si de pequeño le decías a mamá que querías ser un conejo de mayor, lo mejor que podría hacer ella sería asentir y decir “sí, cariño”. Y por eso todo el mundo ahora es idiota.

No sé, me extiendo mucho con todas las cosas así. Ser o no ser ¿no? ¿Se referiría Shakespeare, como yo, a los conejos? A saber. Recuerda lo que te he dicho: trata de no ser demasiado gilipollas. A mí hay días que me cuesta horrores, pero uno a veces no puede evitar ser gilipollas. Pensarás que la ignorancia da la felicidad pero, ¿no es más fácil rebanarle el cuello a una avestruz mientras tiene la cabeza metida en el suelo?

Medita sobre ello. Yo no lo haré.

El Templario Mecánico

3 de abril de 2012 2 comentarios

De todas las veces que uno está en el bar del colega dibujando unas viñetas y dando mucho asco al resto de clientes, siempre se puede sacar alguna historia. Aquella vez que el hermano del alcalde se bebió un zumo de tomate caducado, aquel loco que pedía espaguetis y cantaba solo, o el loco de la tienda de chucherías haciendo de las suyas.

A veces venía un señor con pinta de estar muy cabreado, armado con una bufanda y un maletín, que se pide un chupito y echa a la máquina. Hace comentarios si viene algún extranjero, se apoya en la barra y se queja de algo, y a veces discute amistosamente con mi amigo el camarero, y a veces conmigo de por medio. Normalmente la discusión gira en torno a de dónde tomaron los nazis la esvástica o quién empezó el cubismo. Luego pierde el autobús y se va, lento y encorvado.

Una vez me vio dibujar. Estaba dibujando a Robo-Jesús, una especie de superhéroe que es un robot con el aspecto de Jesucristo. Se acerca y lo mira, mientras yo pienso “a ver si va a ser religioso y se va a ofender”. Pero llega y dice “ostias macho, que bien dibujas”. Y señala a la cruz que Robo-Jesús tiene en el pecho y dice “mira, es un templario, Manolo, ¿has visto qué bien dibuja?”. Al rato, mientras estoy en la barra desvariando y dibujando monstruos, me compara con Miguel Ángel. ¡Con Miguel Ángel! En la escuela yo era el que dibujaba un poco como el culo, básicamente porque al no hacer ni manga, ni jarrones híper-realistas ni copiaba a Luis Royo, pues por descarte debía de dibujar mal.

Entonces me dio por empezar “La Calavera”, ese cómic cutre que estoy a punto de terminar. Y, coño, es una puta mierda, pero es mi cómic. Siempre me hubiese molado ver un cómic guay con muchos tentáculos, orcos, amputaciones y diálogos existenciales a la luz de una hoguera, y espero que a mucha gente le pique la curiosidad. Guardo un cliffhanger (sorpresa final) muy chulo.

Así que cuando me vuelvo un poco crío y fantaseo con recibir mil premios y estrechar la mano de Jodorowsky, y que la reina de Inglaterra me nombre caballero (a pesar de ser español) y que Will Eisner venga del más allá para felicitarme, y ver publicada en todas las librerías la mierda que he escrito tan ilusionado, sólo se me ocurriría solemnemente darle mis agradecimientos a dos personas. La primera, Moebius, que estará dibujando en alguna dimensión paralela en forma de ser eterno. Y la segunda, cómo no, al tipo que una vez admiró al robot Jesucristo que dibujé sentado en un bar.

Kiko Rivera en el cine y la televisión

29 de marzo de 2012 Deja un comentario

Apariciones de Kiko Rivera en diversas series y películas:

Torrente 4

Drive

Donde viven los monstruos

Los Goonies

Y en Boardwalk Empire, en el papel de Al Capone

Categorías:Cómic, Televisión

Cómo fabricar tu propia Vagina™

17 de marzo de 2012 Deja un comentario

Para fabricar tu propia Vagina, necesitarás una serie de ingredientes fáciles de adquirir en la ferretería más cercana, o en un burdel, o en las profundidades de tu propio ser.

Necesitaremos en primer lugar, un par de buenos labios, que deberás arrancarle a una mujer famosa de su boca, y mojar posteriormente en agua de mar (no vale mezclar agua y sal). Después, en un tarro, deberás meter vinagre y diez cucharadas pequeñas de azúcar, y removerlo sin descanso durante tres días. Acto seguido, espera un día entero tumbado en la cama, con el tarro a diez metros, y una vez pasadas las diez horas, corre y mete un pequeño trozo de alambre de espinos dentro del tarro.

Una vez el alambre esté correctamente introducido, deberás ponerte en contacto con una anciana que haya sido cegada por el sol, y hacer que meta la mano dentro del tarro. Cuando te hayas cerciorado de que parte de su sangre se haya quedado en el alambre, rompe el tarro contra un suelo de madera, y embadurna los labios de mujer famosa en los restos que hayan quedado en el suelo. Deberás tener colgados los labios en tu nevera durante un año y, muy importante, meterlos en una caja de zapatos los días de lluvia, aún estando la nevera dentro de casa.

Cuando haya pasado justo un año, estarán casi listos. Deberás tener preparada una roca venusiana, que sólo se encuentra en las montañas del planeta Venus, aunque una roca común de la Tierra también vale, es indiferente. Deja los labios sobre la roca al sol, mientras, muy cerca de ellos susurras estas palabras: no más Cristo, más tu ombligo, menos fieras. Repite esas palabras cien veces a lo largo de una hora. Es importante respetar el número de veces y la hora exacta, si no lo haces correctamente deberás volver al principio del proceso y conseguir unos labios nuevos.

Hecho ésto, buscarás un león blanco, y le dejarás cuidadosamente en el suelo los labios, para que se los coma. Deberás esperar entonces a que el león muera, pero no vale si lo asesinas tú, deberá ser por muerte natural, o asesinado por otro león blanco. Una vez muerto el animal, deberás quitarle sus testículos y aplastarlos con una piedra filosofal. Lame vigorosamente la piedra filosofal después de ese proceso, y pronto crecerá en ti una vagina.

Pero la vagina necesita sus cuidados. Cuidados de la vagina:

– No ponerle peso encima, ni a los lados, sólo en el interior, si ella así lo pide.

– Regarlo con agua destilada.

– Hablarle, a baja frecuencia y con cariño, y escuchar si habla.

– Alimentarla con orquídeas.

– No alarmarse si sangra. Durante los periodos que haga eso, habrá que hablarle lo menos posible y no llevarle la contraria.

– En caso de que sea extremadamente difícil de tratar en los periodos mencionados antes, habrá que llevarle un diente de leche de un bebé llorón y depositarlo en el interior durante aproximadamente tres minutos.

– Los días lluviosos, cuando la lluvia se calme y salga el sol, ponerlo en dirección al arco iris.

El Ermitaño y el Mago

14 de marzo de 2012 Deja un comentario

– ¿Seguro que no quieres comer rana, pequeña leyenda?

– No la necesito. Los personajes imaginarios no precisamos comer. Si como es por puro placer. 

– ¡Umm! ¡Pues los que sí existimos estamos hambrientos, compañero! ¿No es reconfortante compartir hoguera en noches como ésta?

– Verdaderamente sí… ojalá el autor pintase estrellas en éste cielo tan negro. Por curiosidad, Shênde, ¿qué se dice de mí por ésta carretera?

– Ah… historias de aventuras, sobre todo. Pero también se hablan cosas sobre tus misteriosas y temibles ideas…

– No hay misterio ni temor en ellas. Todos veis al autor como algo místico, salvador, reconfortante, pero sólo es pobre diablo que escribe historias por azar. Y un pésimo dibujante, por cierto.

– ¡Ja! si el autor es sólo un pobre diablo, ¿qué son entonces los diablos mismos?

– Los diablos, los monstruos y hasta las bellas ninfas son sólo sus ideas. Fantasía lo llaman algunos, otros lo llaman imaginación. Somos sólo imaginación. Emprendo ésta aventura porque es mi naturaleza… y porque busco algo tan bello que ni un Dios pueda ser capaz de haberlo creado…

– Es una bonita causa, Calavera. Es cierto que las aventuras, grandes o pequeñas, nos hacen sentirnos vivos al llegar a casa… Incluso aunque no tengamos un hogar establecido. Pero dime, compañero, ¿qué aventuras has vivido tú en éste viaje?