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Carta de despedida

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Bueno, supongo que esto es una especie de despedida, ahora que hace un año que empecé este lío. 

Cuando empecé no tenía ni idea. No tenía ni idea de que me iba a gustar tanto esta mierda de escribir, ni de que le iba a temer tanto a la página en blanco, ni que podía ser capaz de sudar y resoplar por no saber qué escribir. Y ahora estoy aquí escuchando a Patti Smith y escribiendo esta cosa para cerrar el blog que seguramente sea decepcionante y después traspasarme a otro blog que puede que a la gente no le guste. ¿Te das cuenta de cómo podemos abrumarnos y asfixiarnos por nada? Voy a hacerme una coleta, ahora vengo.

Ya, perdón. Resulta que gracias a tener un blog he podido desahogarme a gusto, artísticamente. Eso ha sido importante, aunque sea sólo por ver cómo la gente me decía lo que molaban las cosas que escribía. ¿No se busca un poco eso cuando escribes? No me refiero a ser tan universal, blanco y poco arriesgado que todo el mundo se ponga de acuerdo. Se escribe para que la gente lo vea. Para que te llegue alguien y te diga “me haces más llevaderas las noches sin dormir”, o también “he imprimido tu historia, me la he estado leyendo”. ¡Mi historia! La historia de las mujeres lobo de Neptuno ¡pero si a nadie le gustó! También me han dicho “yo nunca leo libros, sólo te leo a ti”. No es un número muy grande de gente, sólo amigos y conocidos, pero ya ha sido algo.

Si puedes hacer algo bien, úsalo para algún fin. No podría vivir autoabasteciéndome de mi propia mierda, quiero decir, si tu mierda es buena, no sé, ¡dásela a los demás! No puedes estar de por vida diciendo “ehm, bueno… esto lo escribió una antigua profesora”. Creo que en el Lazarillo de Tormes lo decían: “que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena; mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello.” En esas clases en las que a veces nos dormimos y a las que nos cuesta entrar a veces se aprenden cosas, sobre todo si te las enseña alguien con ganas, y a mí me lo enseñó uno de los grandes.

Y de ahí se pasa a lo siguiente: en un incierto año sabático te das cuenta de que hay que hacer las cosas con ganas. Aunque es cierto que yo no me puse a estudiar hasta bien entrado febrero… o más bien mayo… pero bueno eso es lo de menos. El 2012, año jodido sin duda. Mueren Bradbury y Moebius, nos sangran dinero por todas partes, la gente hace revoluciones por ahí… Leí en no se qué periódico “los griegos hacen acopio de bebidas y alimentos para prepararse”, por si viene la guerra o no se qué basura. 

Escribiré un periódico algún día, con una noticia en primera plana: “Todo lo que hemos estado diciendo los periódicos hasta ahora era mentira. Los políticos son vampiros desalmados y no es cierto que vaya a estallar ninguna guerra. El dinero no importa porque somos una sola conciencia colectiva que algún día, mediante la iluminación se dará cuenta de que la única política válida en el planeta Tierra es jodernos la vida un poco menos entre nosotros y hacer que el universo sea un lugar un poco bonito”. ¡Venderé ese ejemplar a 100 € cada uno! Jajajaja…

No, en serio, hay que tener ganas de hacer las cosas en serio, aunque casi siempre nos equivoquemos al elegir lo que es serio y lo que no. Últimamente todos nos ahogamos en nuestros vasos de agua, y no vemos que el vaso ni siquiera estaba lleno. Las banderitas, los eslóganes machacones, la lucha entre ideales, esa mierda es lo de menos. El mundo se sostiene porque al final acabamos aprendiendo a ser menos gilipollas, aunque eso viene una vez cada nosecuantos años. Tu carrera, o tu trabajo, o lo que quiera que hagas, en realidad no importa. Importa echarse una mano de vez en cuando. Eso y dejar a los cachorritos tranquilos. ¿Por qué crees que tu Dios los hizo tan bonitos? ¡¡Para que los dejaras en paz!!

Estoy reflexionando mierdas metafísicas cuando debería solamente decir: “¡bueno, ésto se acaba, voy a abrir el otro blog, luego nos vemos!” Pero quería juntar todas las ideas que había ido poniendo aquí, en una sola idea gigante, que es toda esa mierda idealista que acabas de leer. Pero es que en un año pueden pasar tantas cosas, puedes leer tantos libros sobre el Zen y puedes tener tantas conversaciones interesantes… algo se te tiene que pegar. 

He tenido historias muy buenas. Un señor me insultó y le dije una obscenidad. Al día siguiente lo escribí como si fuese un relato de Lovecraft. Es de lo más divertido que me ha pasado. He atado todos los cabos de otros años. Me he deshecho de relaciones inútiles que no llevaban a ninguna parte y me he olvidado de cosas malas. He hecho nuevos amigos y he ido a un concierto de Metallica. He conocido a la reina de las chicas de ojos azules y me he dado cuenta de que escribir poemas y relatos bajabragas no vale tanto como pasar una hora entre risas y besos. Se me ha acabado el disco de Patti Smith mientras escribía esto. Joder, debo llevar un buen rato. 

Una idea muy bonita con la que merece la pena marcar tu vida es una cosa que le escuché una vez a Jodorowsky. Según parece, Miguel Ángel decía que, una vez habías terminado una estatua, podía echarla a rodar colina abajo. Todo lo que quedase de la escultura al llegar al final era lo esencial, y lo que se había roto eran partes prescindibles. Así que todo lo que no te guste, recórtalo. No eres un puto mártir, no tienes que sufrir por nada. 

Esto es sólo un paseo. Habrá más. Y sí, mucho mejor. 

http://fahrenheitcomics.wordpress.com/

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Categorías:Rarities
  1. 20 de junio de 2012 en 9:03 pm

    Nooooooooooooooooooo!!!!!!!
    Primero Bradbury, luego Syriza (con lo bien que me había quedado la musaka) y ahora esto!!!

  2. aletheiapathway
    21 de junio de 2012 en 6:41 am

    Pues ese es el idealismo que más se necesita. El de hacer el bien por hacerlo, joder; que es necesario, cuesta poco y da bastantes alegrías.

    Te seguiré en la otra dirección, pero deja abierto esto como recuerdo para tus lectores, ¿no? :3

  3. 21 de junio de 2012 en 8:19 am

    Por alusiones. Primero: gracias. Segundo: muchas gracias. Tercero: ¿qué pasa si uno ES una antigua profesora?.
    Ahora en serio, de lo que se trata es de romper las fronteras del “hecho literario”, hacer que el texto empiece antes del texto, que cuando “la presa” empiece a leer ya haya metido el hocico, así es más fácil cazarle. El colmo de esto es aquel cuento de Cortázar en el que el lector era “personaje”: ¿habrá forma más intensa de vivir lo que uno lee que leyendo su propia vida?
    Cuando das un texto de “una antigua profesora” el lector se la imagina soltera y cana, enamorada del arte, tranquila y reposada¿cómo murió?, preguntan, ¿dónde encontraste el texto?, ¿la conociste?…

    Nos veremos en el otro blog.

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